Apuntes para la clase.
El cuerpo etérico se podría definir como la energía vital que nos mueve, que biológicamente nos mantiene en vida y que, de alguna manera, traza la red en la cual se sostienen los fundamentos de nuestra vida psicológica general. Constituiría la trama electromagnética que discurre por justo por debajo de las sensaciones y las emociones.

Por tanto cuando hablamos de cuerpo etérico estamos hablando de la Vida en mayúsculas. Estamos hablando de la capacidad que tienen las galaxias y los planetas para girar, que tiene nuestro sistema solar para mantenerse en equilibrio, que tiene nuestra tierra para ir girando así como nuestros países y la sociedades que lo componen para ir funcionando.
De aquí se extrae la influencia astrológica que concierne a las acciones individuales humanas. Todo está inter relacionado, desde el minúsculo átomo pasando por el grano de arena hasta llegar a la gran roca o montaña llegando al universo y al cosmos.
Este vehículo etérico, portador de vida, como decíamos, se va constituyendo como en capas, por decirlo de alguna manera.
A un individuo en concreto le van afectando todas esas frecuencias o tipos de cuerpos etéricos, de capas, que corresponden a su situación individual. Por ejemplo una persona que viva en una parte de la China está influida totalmente por el campo etérico de esa población, de ese país y de esa región del mundo.
Además cabe añadir dos grandes influencias, una la de la trama etérica y emocional de su familia, que está zambullido totalmente; y por otro lado, hay una influencia de la astrología en su vida, puesto que nació en un momento determinado y llegó al planeta con una conjunción de astros determinada.
Estamos definiendo la compleja red o el complejo sistema universal reducido a una única persona.
Para entendernos, es como si esa persona estuviera bajo los efectos de grandes corrientes energéticas que circulan a su alrededor desde su concepción hasta el momento de su muerte. Circulan en influyen y, muchas veces, no le dejan avanzar en sus objetivos o crecimiento personal.
Después encontramos que a partir de esa vida que transfiere el cuerpo etérico al cuerpo físico amanecen las sensaciones y de esas sensaciones, emociones, y, más tarde, ideas.
La voluntad es inherente al ser humano desde el minuto cero de vida o incluso antes del parto. Esa voluntad está navegando o zambullida este cuerpo etérico que trato de explicar.
Es esa voluntad la que nos va a ir guiando en el camino, la que nos va a ir mostrando cuáles son los ciclos y las etapas, en la que nos va a poder guiar en nuestro camino devolución a base de contrastes, conflictos y laberintos en donde se alternan ciclos de felicidad, ciclos de dolor, momentos de aprendizaje y etapas de calma.
En el momento en que morimos el cuerpo etérico pasa a formar parte del viaje en el cosmos. El cuerpo físico vuelve a su origen molecular y las emociones y las ideas se condensan y preparan para la siguiente encarnación.
Pongamos ejemplos prácticos:
– Imagínate que vas por la calle y te da la impresión de que alguien te mira. La pregunta es ¿Con qué sentido, con qué tipo de percepción lo notas?
– Estás en una reunión y notas o sientes que alguien sutilmente va boicoteando tu discurso, de forma elegante pero contundente. Empiezas a sentir emociones y sensaciones así como la necesidad de defenderte. Esto crea una emociones. ¿Hay alguna sensación antes de la emoción?
– Estás en una manifestación y notas el ambiente de la calle, las pancartas, los gritos de protesta, la sensación de grupo, la integración en algo más grande. ¿Sientes cómo te integras en la masa, en la energía global que se genera?
Autocuración.
El tener en cuenta al cuerpo etérico nos da pie a pensar en la autocuración, tanto en las emociones como en el cuerpo físico, alteraciones del equilibrio energético en un mismo contínuum. Es decir, unas (las emociones) conducen a las otras (enfermedades físicas). Si bien hay enfermedades físicas que a priori no son causadas por las emociones sí que pueden venir determinadas por factores inconscientes reprimidos o factores kármicos. (Contemos que más del 50% de consultas que llegan a un ambulatorio de medicina general son psicosomáticas, según estudios realizados).
Este nivel de autocuración lo podemos ver fácilmente cuando estamos sometidos a un estrés importante. Nuestro cuerpo vibra a alta intensidad, surgen emociones de varios tipos, las sensaciones a lo largo de nuestra piel y articulaciones van aumentando y juntándose en una especie de esprin hacia ninguna parte, puesto que todo parece ir más despacio en comparación a lo que yo estoy viviendo.
Cuando paseamos, cuando nos encontramos en la naturaleza, relajados, la vibración de nuestro campo etérico se acompasa con la vibración etérica en la que nos encontramos.
Es por ello que nuestra voluntad puede:
– darse cuenta de qué vibración está dominando en nuestro campo etérico.
– realizar los cambios necesarios con actividad, respiración, meditación, deporte, diálogo, intercambio, trabajo o cualquier otro elemento.
– mantener dicho estado de conciencia navegando en esas vibraciones etéricas para conseguir objetivos, compartir ideas, conectar con nuestra intuición.
La sabiduría interna aparece con la intuición, esa información que nadie nos ha enseñado y que es necesario conseguir a través de la conexión con uno mismo. Esa intuición es la clave para poder conseguir un conocimiento de nosotros mismos que otra corrientes etéricas pueden fácilmente distorsionar (familias, amigos, educación, etc.).


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