Descubriendo…

Conciencia
El ático: El hombre de la linterna…
En el ático vive una persona muy especial. Investigadora, curiosa, con afán de descubrir la verdad. La dificultad que tiene es que para poder llegar a saber únicamente tiene una herramienta, una linterna.
Y esa linterna es necesario ajustarla mucho para que pueda ver algo, para que se dé cuenta de lo que sucede.
Para poder utilizarla el hombre de la linterna necesita calma, tiempo, paz para poder observar con su luz, con su lupa, con su editor de vídeo o de audio, repasando lo que ha pasado, imaginando lo que puede pasar. Todo es luz y vibración. Puede enfocar y conectar con el vecino del medio para saber qué pasa; con la planta baja, para saber qué siente; ir indicando a la cabra que no coma nada, mostrándole el vacío de ideas para que pueda empezar a enfocar con la linterna y empezar a comer otra calidad, otros punto de vista.
El hombre y la mujer de la linterna necesita parar el tiempo.
Se parece al ermitaño de las cartas del tarot, que con su lámpara busca la sabiduría, lo escondido de la realidad. No es necesario que sea de noche, simplemente lo que busca no se puede ver fácilmente, a pesar de la luz del día.

El hombre de la linterna se interesa especialmente por aquellas pistas que la intuición le comenta que son interesante, a pesar de que la lógica, la cabra, las emociones o el sentido común no les preste mucha atención.
Hay ocasiones que ese hombre no puede mirar, simplemente escucha cómo el vecino del medio protesta o se bloquea, cómo la cabra saca argumentos de tres al cuarto, siente cómo el cuerpo se estremece o se tensa. Si está atento y activo, en el silencio, busca explicaciones, respira, se evade de la comunidad para llegar a ella desde lejos, como si no perteneciera a ella y con una mirada diferente a la de los otros vecinos.


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